viernes, 17 de agosto de 2012

Y de amores no correspondidos se trata mi vida.
No es la primera ni última vez que me enamoro de alguien al cual le falla el corazón, la vista, o algún que otro órgano esencial para vivir o para amar.
Resulta que el está en Uruguay, pasándola anda a saber como con el hermano y el primo (parece inofensivo pero no lo es) y yo acá, ya por mi tercer cigarrillo de la hora, unas uñas menos, unos kilos más, y una película de fondo a la que, claramente, no puedo prestarle atención.
Últimamente está un tanto más cariñoso, y a cariñoso le digo, responde mis mensajes de texto, y cuando lo veo no pone esa cara de oliendo a mierda que por lo general recibo de el. Así que mis esperanzas han subido un tono y mi culo de estar sentado esperándolo, esta un tanto menos contento que antes.
Hace tres semanas le dije hasta acá llegue, hace dos, le mande un mensaje de texto diciéndole te extraño, hace 1 hora, le pregunte si había llegado bien. Este temita de la cuenta regresiva de cagadas me esta anulando las ideas.
Me prendo otro cigarrillo, vuelvo a pensar...
Qué hice mal? Qué hice bien? Qué no hice? Qué hice de más? Las personas más inteligentes del mundo no se enamoraron por esta misma razón, te destruye todo tipo de pensamiento alternativo o diferente, y por supuesto, de despejar la x ni hablemos.
Me he transformado en el hombre de la relación, o peor aún, siempre lo fui. Yéndolo a buscar, comprándole cosas, invitándolo a salir. Si yo viese mi papel en una película, me daría tristeza y cambiaría, cambiaría mi propia historia de desamor, por patética y deprimente.
Lo patético no es hacer lo que uno hace, lo patético es darse cuenta lo que uno hace, y seguir haciéndolo, aún sabiendo que es patético. Eso, es patético. Dije patético?
No! Lo patetico no es eso, lo patético patético, es darse cuenta lo que uno hace, saber que es patético y escribirlo un viernes a la una de la mañana. Salir... te la debo.

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